29.7.12

Impaciente.

No todos los días te levantás alegre y despreocupado;
algunas veces ya desde la mañana te persigue el recuerdo de una prueba
que estás enfrentando hace tiempo.
Hace 300 años un prisionero escribió en la pared de la cárcel ésta frase, con
la que pretendía conservar su alto estado de ánimo:
"No es la adversidad la que mata, sino la impaciencia con la que la soportamos".
Es verdad; impacientándote en las pruebas, nada arreglás; más bien, lo arruinás todo
o agravás la situación.
Dios te dá esa prueba para que seas capaz de mostrar tu valer, tu verdad, tu fidelidad,
tu capacidad de amar, de ser paciente ante el tiempo.
"Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere, debajo del cielo, tiene su hora".


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