Hay mucha gente que anda rota en silencio. Hay gente que lleva la sonrisa apretada
como un botón que mantiene más o menos juntos los pedazos sueltos que lleva adentro-
Hay quienes, en esas condiciones, se encuentran con otros iguales, aun sin saberlo.
Y entonces aprietan todavía más sus sonrisas como botones secretos, en el intento de no
perder alguna parte rota delante de alguien, en el intento de no ser descubiertos.
Se encuentran, se ríen, se fingen, se aparentan, se despiden y llegan a sus casas;
se desploman, se aflojan, se lloran y se desparraman los pedazos. En soledad.
A veces pienso qué pasaría si nos contáramos la verdad, si dejáramos a los malos
momentos simplemente ser. Qué pasaría si dos que se encuentran estando tristes y
sintiéndose solos, rompieran el silencio.
Tal vez al aflojar la sonrisa, se activaría otro botón y esas dos almas se sentirían libres.
Tal vez, solo tal vez, pero ojalá que con seguridad, pudiéramos encontrarnos, llorar si
tenemos ganas, sonreir sin compromiso, dejar de fingir, aflojarnos, entendernos, tolerarnos,
acompañarnos, despedirnos y llegar a nuestras casas, un poco menos rotos.
Pero los botones son un invento mío y la libertad, una gran batalla por ganar.
Y entonces aprietan todavía más sus sonrisas como botones secretos, en el intento de no
perder alguna parte rota delante de alguien, en el intento de no ser descubiertos.
Se encuentran, se ríen, se fingen, se aparentan, se despiden y llegan a sus casas;
se desploman, se aflojan, se lloran y se desparraman los pedazos. En soledad.
A veces pienso qué pasaría si nos contáramos la verdad, si dejáramos a los malos
momentos simplemente ser. Qué pasaría si dos que se encuentran estando tristes y
sintiéndose solos, rompieran el silencio.
Tal vez al aflojar la sonrisa, se activaría otro botón y esas dos almas se sentirían libres.
Tal vez, solo tal vez, pero ojalá que con seguridad, pudiéramos encontrarnos, llorar si
tenemos ganas, sonreir sin compromiso, dejar de fingir, aflojarnos, entendernos, tolerarnos,
acompañarnos, despedirnos y llegar a nuestras casas, un poco menos rotos.
Pero los botones son un invento mío y la libertad, una gran batalla por ganar.
