20.1.14

Jueves por la noche .

El último jueves no la pasé muy bien. Esa siesta, después del trabajo,
tomé el cole para ir a verte, tomar unos mates, robarte la mayor cantidad
de besos y caricias que pueda, y luego quizás dormir una siesta, pero no
pude hacer otra cosa que más que eso último, con un malestar muy grande.
A la tarde nos levantamos para ir al centro, traté de ponerme lo mejor
posible para acompañarte a comprar algo de ropa, y después fuimos a tomar algo.
Más a la noche, ya entrado el viernes, volví a tu casa, despedimos a tu amiga, y
me sentí terrible. Para nada tenía planeado ponerme así al marchar hacia allá,
pero estaba seguro que si algo me pasaba iba a estar en el mejor lugar posible.
Y así fue… Me cuidaste toda la noche, no me desatendiste ni por un segundo,
siempre pendiente de mí, siempre ahí. Pañuelitos de agua fría, mimos, charla,
no te dormiste antes que yo ni por casualidad. Al otro día lo mismo, me cocinaste,
te moriste de calor sólo por buscar una gaseosa y lo que faltaba para la comida, y
de nuevo atendiéndome, procurando que mejore lo antes posible. Y como no podía
ser de otra forma, así fue, el sábado ya estaba casi recuperado, y cómo no estarlo,
si tuve conmigo a la mejor y más linda enfermera de todas, a la incondicional, a
la que se le paga solamente con amor… Por esto y muuucho más, Gracias! Porque
aunque no sé bien cuánto y qué es lo que sentís hoy por mí, me hiciste sentir el
chico más amado del mundo. Sin dudas, con nadie habría estado mejor. Ojalá no
necesite hacerlo, pero si así fuera, ojalá sientas aunque sea un poquito de lo que
me hiciste sentir en esos momentos cuando me toque cuidarte. 
Gracias mi amor, te amo mucho, mucho más de lo que alguna vez imaginé!

•Kevin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario