No basta con querer una cosa; es indispensable poner los medios para alcanzarla;
porque querer una cosa y no poner los medios, una de dos: o es una simpleza o es una cobardía.
Una simpleza que pretender alcanzar las cosas sin esfuerzo, sin trabajo, sin emplearse a fondo; o una cobardía, que no deja desarrollar las fuerzas del espíritu, las inhibe, afloja los resortes de la voluntad.
El que lucha y al mismo tiempo confía en Dios, llegará a la victoria; el que se esfuerza
y también tiene fe en sus propios esfuerzos, va por buen camino; el que se emplea a fondo
con optimismo y no mira tanto al cuanto al éxito que coronará el trabajo, es digno de que Dios mismo esté de su parte y lo apoye.
Y si Dios está de tu parte, ya podés dar por descontada la victoria; victoria que no llegará
quizá por tus esfuerzos sino por la ayuda de Dios; pero la ayuda de Dios exige que nosotros pongamos nuestros propios esfuerzos.
Yo voy a cumplir mi sueño!
Sé que sí :) -Dios, conmigo-

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