Pienso entonces, cuanta gente fue y vino en todos estos años.
Cuanta gente se fue sola, y a cuanta le pedí que se fuera.
Cuantas sumaron a mi vida y cuantas no.
Pienso cuentas promesas de las que hice, pude cumplir y cuantas
tuve que descartar por imposibles, y cuantas todavía estoy a
tiempo de hacer realidad.
Sigo. Sigo apostando a lo que mejor creo que me puede hacer.
Entonces, ni aunque quieras, ni aunque prometas, nadie, nunca
puede asegurar que los vínculos no cambien a través del tiempo.
Ni que se mantengan intactos con el paso del tiempo, si después
de todo, nosotros vivimos cambiando...
Sigo confiando en que siempre, todo cambio, es para mejor.
Y lo mejor, está por venir.
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