25.5.12

¡Tiene sentido para mí!

Una vieja historia cuenta que un anciano acostumbraba caminar sobre la orilla
del mar. Caminaba mucho, aunque con frecuencia se agachaba, parecía juntar
algo de la arena y lo tiraba al mar.
Un día un joven decidió seguirlo, cuando pudo acercase lo suficiente, su sorpresa
fue grande cuando vió que se trataba de muchas estrellas de mar.





-¿Porque hace eso?
-Es la única manera de salvarles la vida. 
Si se quedan mucho en la orilla, mueren deshidratadas.
-¡Pero son muchas! ¿Que sentido tiene?
-Tiene sentido para ella.




¿Tiene sentido aliviar el dolor de una persona en una época en la que muchas sufren?
¿Tiene sentido dar de comer a un hambriento? ¿Vestir a un desnudo? ¿Consolar
a uno que sufre la pérdida de un ser querido?
La respuesta es sí. Tiene sentido porque: <Lo que hacen por uno de éstos hermanos
más humildes, por mí lo hacen> (Mt 25.40) 

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