Una vieja historia cuenta que un anciano acostumbraba caminar sobre la orilla
del mar. Caminaba mucho, aunque con frecuencia se agachaba, parecía juntar
algo de la arena y lo tiraba al mar.
Un día un joven decidió seguirlo, cuando pudo acercase lo suficiente, su sorpresa
fue grande cuando vió que se trataba de muchas estrellas de mar.
-¿Porque hace eso?
-Es la única manera de salvarles la vida.
Si se quedan mucho en la orilla, mueren deshidratadas.
-¡Pero son muchas! ¿Que sentido tiene?
-Tiene sentido para ella.
¿Tiene sentido aliviar el dolor de una persona en una época en la que muchas sufren?
¿Tiene sentido dar de comer a un hambriento? ¿Vestir a un desnudo? ¿Consolar
a uno que sufre la pérdida de un ser querido?
La respuesta es sí. Tiene sentido porque: <Lo que hacen por uno de éstos hermanos
más humildes, por mí lo hacen> (Mt 25.40)

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