Aprendí que las cosas mas insignificantes pueden significar TANTO.
Que las palabras hieren más que cualquier golpe, y demora en sanar
más tiempo. Que uno debe aceptar que tiene un pasado, que el otro
tiene un pasado, pero no hay que mirarlo si estamos dispuesto a seguir
para adelante.
Aprendí que a veces los silencios duelen muchísimo cuando esperás
las mínimas palabras del otro. Que no hace falta decir nada a veces
para generar una guerra interna inmanejable.
Aprendí que los gestos que se notan en la cara, dicen lo que vendrá.
Que las lágrimas no siempre son de tristeza, de dolor, de impotencia.
Pero a pesar de eso, también aprendí, con vos, que todo puede cambiar
con un abrazo, con un reencuentro, con una sonrisa. Que más allá de
sentirnos lejos en algunos momentos, son los menos.
Aprendí que a veces caminar a la mañana no es tan aburrido si vos me
sostenés de la mano y me cuidás para que no me caiga. Que mirarte
en la noche, entre tanta gente, y que me mires, es CONEXIÓN sin límites.
Aprendí a pensarte, a comprenderte, a entenderte, a alentarte incluso cuando
yo no estoy en el mismo lugar que vos. Que el apoyo es fundamental en
relaciones como la nuestra.
Aprendí tantas cosas .. Las aprendí cuando te conocí, cuando decidí
cerrar todas las puertas para dejar solo la tuya abierta; cuando me dí
cuenta que todo el tiempo que había pasado me preparó para encontrarte,
te preparó para mí. Aprendí que no puedo borrar ninguna huella fantasma
de vos, pero que puedo dejar un par de reales en tu cuerpo y en tu alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario