Que estaríamos juntos ... todo el tiempo. Hasta quedarnos sin aliento.
Y comernos el mundo, vaya ilusos! Y volver a casa, en año nuevo.
Pero todo acabó y lo de menos es buscar una forma de entenderlo.
Yo solía pensar que la vida es un juego. Y la pura verdad es que aún lo creo.
Y ahora sé que nunca he sido tu princesa,
que no es azul la sangre de mis venas.
Y ahora sé que el día que yo me muera, me tumbaré sobre la arena,
y que me lleve lejos cuando suba la marea.
Por encima del mar, de los deseos, han venido a buscarme hoy los recuerdos
de los días salvajes apurando un futuro en la palma de nuestras manos.

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