22.3.12

Imprescindibles.

No podés prescindir de nadie y nadie puede prescindir de vos; estás para
todos y todos están para vos; nadie puede sufrir sin que vos sufras;
nadie puede ser feliz sin que vos sientas alegría.
Pensá lo que serías si nadie te hiciera bien; y después pensá lo que serían los
demás si vos no les hacés bien.
Hay una intercomunicación entre todos los hombres: nadie puede prescindir de nadie,
nadie es molécula aislada, todos somos miembros de un mismo Cuerpo.
Y un miembro debe vivir con y para los otros miembros; no vivir "con" ellos
es vivir "de" ellos, sin devolverles algo al menos de lo que de ellos recibimos.
















"No imites lo malo, sino lo bueno; el que obra el bien, es de Dios; el que obra el mal, no
ha visto a Dios" (11 Juan, 1, 11).
Haciendo el bien no solamente lo hacemos para nosotros, sino también para los demás;
y haciendo el bien a los demás nos lo hacemos también a nosotros mismos.

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