21.3.12

"¿Y a mí quién me comprende?"

Te quejas de que no te comprenden: ni los tuyos, ni tus dependientes,
ni tus amigos, ni los que te rodean.
Nadie te comprende; sos el gran incomprendido.
Pero quiero preguntarte dos cosas:
1º: ¿Te comprendes a vos mismo? ¿Cómo pretender que los otros hagan lo
que vos mismo no alcanzas a hacer?
2º: ¿Qué hacés para que los demás te comprendan?
En tu casa, en tu oficina, en tu trabajo, en tu círculo de amigos,
¿qué presentás para que ellos te puedan comprender?
Porque no se puede exigir a nadie un imposible; y resulta imposible comprenderte
si vos no presentas comprensión, si no te muestras como comprensible.
Es, mucho mejor que te comprendas a vos mismo y te presentes comprensible a los demás
que quejarte de no ser comprendido.


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